La naturaleza: maravillosa presencia de Dios según BP

Actualizado: feb 28



Muchas de las personas que viven en las ciudades, jamás o rara vez llegan a darse cuenta de la naturaleza. Sus ojos están acostumbrados a ver escaparates, anuncios, ruidos y gentes. Pero aquellos que han vivido en contacto con la naturaleza se dan cuenta de su belleza. El hombre que es ciego a las bellezas de la naturaleza pierde la mitad del placer de la vida. La Naturaleza es una escuela donde las diferentes inteligencias aprenden diferentes cosas: uno expresará su concepción de la naturaleza por la poesía; otro por la pintura; pero todos, con amor tranquilo.


Puedo comprender que un hombre que pone su vista en la tierra sea ateo; Pero no puedo comprender que un hombre que levanta su vista al cielo, en una noche serena, pueda decir que Dios no existe. La contemplación de la naturaleza es el gran antídoto contra el ateísmo.

En el contacto con la naturaleza se fomenta otra virtud necesaria para ser una persona religiosa: la humildad. Al contemplar la majestuosidad de las cosas, el hombre se siente pequeño y limitado ante todo lo que ve. Pierde un poco de su orgullo y se pone en actitud de aceptar a alguien superior a él. Las plantas, en todas sus especies, con sus flores, cortezas, follaje y frutos. Los animales, con sus especies y hábitos. Las estrellas, con sus órbitas fijas en el espacio, nos dan la primera concepción del infinito y de la inmensa obra del creador, en la cual el hombre no es más que una ínfima parte. Todo esto tiene una gran fascinación para la juventud, atrae su curiosidad, su poder de observación y le conduce directamente a reconocer la mano de Dios en las maravillas del Universo, con sólo una persona que se las muestre.


Siempre existe un atractivo especial en la vida “al aire libre”. El hombre que ha crecido entre las grandes obras de la naturaleza cultiva la verdad, la independencia y la confianza en sí mismo. Tiene impulsos de generosidad y de lealtad para con sus amigos. Los hombres se convierten en caballeros por el contacto con la Naturaleza.


Fijándose en el espíritu de la naturaleza, presente en los bosques, el alma mezquina de los hombres se desarrolla y se abre. La vida al aire libre es, por excelencia, la escuela que enseña a comprender las maravillas de un universo maravilloso. El vivir en medio de la Naturaleza que Dios nos ha dado, entre montañas, árboles, pájaros, bestias, mar y ríos, nos proporciona salud y felicidad, realidades que no se pueden conseguir entre muros de tabique y el humo de las ciudades.


¿Cómo comprender las maravillas de la naturaleza y su mensaje? Muy sencillo, abandonando la ciudad y saliendo al campo, a los bosques, aspirando el perfume de las flores, escuchando la música de los arroyos, de los pájaros y de la brisa, familiarizándose con los animales y sus costumbres, hasta sentirse uno camarada de ellos.


Fragmento de escritos realizados por Baden Powell.


Si fuera rey de Francia, no permitiría a ningún niño de menos de doce años entrar en la ciudad. Hasta esa edad, los niños deberían vivir “al aire libre” en los campos, en los bosques, en compañía de perros y caballos, cara a cara con la naturaleza que fortalece el cuerpo, abre el espíritu y la inteligencia, poetiza el alma y desvela en ella una curiosidad más preciosa para la educación que todas las gramáticas del mundo. Comprenderían tanto los ruidos como los silencios de la noche, tendrían la mejor de las religiones, la que Dios mismo revela en el espectáculo mágico de sus milagros diarios. Hay que enseñar al niño endeble de la ciudad que, por encima del techo del cine, brillan las estrellas.


Fragmento de Alexandre Dumas Filho


BP y la religiosidad.


La oración del Jefe Scout nos recuerda que dentro de la labor formativa del scouter está el 'Enseñarles lo que debo' Ante esta tarea ¿Qué deberíamos enseñarle a nuestros niños, niñas y jóvenes sobre Dios? Son múltiples las 'versiones' que hacen referencia al carácter no confesional de nuestro movimiento, pero esto dista rotundamente de la irreligión; según la visión de Baden Powell referenciada en el fragmento anterior.


¿Dónde entra la religión en el escultismo?

“No entra en ninguna parte. Ya está allí, es un factor fundamental implícito en el movimiento.”

La religión hace parte del Escultismo desde su esencia: Los fundamentos, sus signos y símbolos:




Baden Powell afirma que el jefe de tropa, al iniciar a sus muchachos en las actividades del escultismo se impone el deber de participar en esa misma felicidad y utilidad. Descubre que ha emprendido una labor mucho más elevada de las que se imaginó al comenzarla, puesto que "se da cuenta de que rinde un servicio a Dios y a la humanidad, servicio digno de que le consagre toda la vida”


Dios está presente, es decir para BP y en su idea del Escultismo, el conocimiento de Dios es un tema clave para la construcción de una mejor y más justa sociedad. Y no un Dios visto desde la espiritualidad personal, sino soportado desde los valores profesados desde las religiones. Esto implica la trascendencia de la participación religiosa hacia una perspectiva de la grandeza de su obra divina en la majestuosidad de la naturaleza.


En Roverismo hacia el éxito, plantea claramente esta posición desde el escollo #5 que define la irreligión como el ateísmo. Sí nos tomáramos un tiempo para leerlo entenderíamos la visión que sobre el tema deja plasmada nuestro fundador:

"Ser leal a Dios significa no olvidarlo nunca, sino recordarlo en cada cosa que hagas.”

El escultismo concebido por BP es un reconocimiento pleno a la obra maravillosa de Dios y en el goce pleno y responsable de ésta el hombre alcanza su mayor desarrollo.

Los hombres se convierten en caballeros por el contacto de la naturaleza

En aquella época ser llamado caballero era el más grande elogio, pues significaba estar colmado de valores y respeto.


Esta reflexión dista profundamente del deseo de cuestionar posiciones personales de los que deseamos servir al movimiento y sus propósitos y se acerca más a un recordatorio de nuestra misión frente a los muchachos: “Enseñarles lo que debo”